Club de Verano: El día que el tiempo de detuvo (o por qué le tengo fobia a las tormentas)

– ¡Kaya sacate el dedo de la nariz! – me gritó con asco Fernanda, nuestra cuidadora.

¡A los gritos! ¡Siempre a los gritos!, pensé. Lo que más bronca me daba era que siempre se las arreglaba para hacerme quedar mal, en ridículo frente a todos mis amigos. Parecía que fuera algo personal.

Después de que se acallaron las risas y burlas de mis amigos, logre tragarme el llanto que estaba apunto de salir. No era la primera vez que Fernanda me trataba así, pero me estaba acostumbrando. Además pude volverme a concentrar en lo que estábamos haciendo: una casita con obleas y dulce de leche.

Había sido un día típico; tarde de piletas, mis momentos de autismo mental, creyéndome que por nadar en la parte más profunda era toda una sirena (era capaz de pasarme hasta dos horas buceando y nadando sola, creyendo que cuando creciera me iba a operar para tener una cola de sirena y vivir en el mar), los adultos vigilándonos de lejos; las mujeres tomando sol, y los hombres jugando al fútbol . Una jornada divina.

Al atardecer, como iba diciendo, nos pusimos a construir casitas de obleas con dulce de leche, y para esa hora, el viento que se había levantado era impresionante. Las nubes estaban anticipando la súper tormenta que se venía. Nosotros estábamos en la zona de los asados; donde estaban las mesas y los bancos de cemento y en cada mesa había un grupo de chicos con su respectiva cuidadora. La temperatura estaba bajando precipitadamente, gracias a Dios y la piel se me puso de gallina.

De repente se oyó un ruido fuertísimo, como un TUC, que retumbó en todo el ambiente. Las risas de mis amigos y las otras voces del lugar se acayaron para tratar de descifrar qué era lo que había provocado ese ruido. Seguimos entonces construyendo nuestras casitas dulces cuando entonces oímos el segundo TUC y de pronto todo de se vovió negro.

Lo siguiente que recuerdo va a ser un poco complicado de explicar…

No podía creer lo que estaba viendo frente a mi: un tronco gigantesco con dos ramas a cada lado del tamaño de un nene cada uno. Mire a mi alrededor y me costo entender que se había caído un árbol de 30 metros y yo me encontraba justo encima de estas dos ramas. La mesa de cemento se había partido al medio, junto con el asiento que estaba del otro lado, dejando esparcida por todas partes la casa de las obleas. Me costo entender la situación en la que estaba; a mi alrededor no había nadie, repito, NADIE. Ni en la mesa donde estábamos, ni en las de alrededor, ni en toda la zona de los asados, ni mis amigos ni mis padres. No entendía qué cuernos había pasado. En un momento estaba con mis amigos y en otro momento estaba en el medio de in árbol gigantesco. Hasta que logré reaccionar, ¡estoy en el medio de un árbol!, pensé.

-¡AYUDA!- logré gritar aunque me sentí un poco ridícula usando una palabra que sólo había escuchado en las películas. -¡AUXILIO!- Sentía como si tuviese los oídos tapados y mi cuerpo estaba entumecido Me incliné por debajo del hueco que había entre la rama y el asiento partido de cemento. Cuando me liberé, escuché de lejos  ”¡KAYAAA!”, ¡era la voz de mi mamá!.

– ¡ACÁ ESTOY! – le contesté en tono melodramático. Mi madre vino corriendo hacia mí, y yo estiré los brazos para recibir el abrazo de consuelo. Pero en lugar de eso, sentí sus dos manos posarse en mis hombros y sacudirme violentamente.

– ¡¿Kaya qué te pasó?! ¿Por qué te quedaste quieta, por qué te quedaste ahí? ¡¿Por qué no corriste como todos?!- me sujetaba los hombros con fuerza, pero no violentamente como había pensado, sino con desesperación; tenía los ojos húmedos.

Entonces tomé conciencia de mi alrededor. En la zona de asados no había nadie, sino afuera. Había chicos llorando, gente que se empezaba a acercar a mí y ramas y hojas por todas partes. Mi mamá me volvió a sacudir esperando una respuesta. -¿Estás bien, no te lastimaste, no tenés nada?

-No, mamá no hice nada, no me pasa nada- le contesté todavía sin entender qué había pasado. Entonces me estrujó con sus brazos.

-¡Ay, hija, gracias al Cielo! No te puedo explicar lo que sentí cuando me saliste de ahí. ¿Por qué no te moviste, me querés decir? ¿No me escuchaste cuando te grité que salieras de ahí?

– Yo… ¡no sé, no vi nada, no sé que pasó! – le contesté indignada.

Nos llevaron a todos a la zona de las piletas que estaba libre de árboles. Los más chiquitos estabas cubiertos de mocos, llorando del susto y los de mi edad tenían hojas en los pelos todos revueltos y mojados por la repentina lluvia. Yo no había sentido ni cosquillas. Mi mamá me dejó con mis amigos y me ordenó que no me moviera de ahí. Leo, uno de mis amigos se me acercó y me palmeó el hombro -Eh, ¿qué te ha pasado? Te quedaste como tarada ahí sin moverte cuando escuchamos el arbol que se caía y corrimos todos menos tú. Yo agarré mis anteojos de sol y me los puse y después  ¡shuuum!, salté de la mesa como un espía secreto.-  Lo miré y asentí sin entender mucho qué estaba diciendo.

Mateo estaba escuchando en los otros asientos, y aprovechó para acercarse y preguntarme si estaba bien. Le contesté que sí pero que no entendía nada. Me explicó que por lo que le había dicho su papá, un rayo había pegado en el árbol, partiéndolo y haciendo que cayera para el lado de donde estaba toda la gente, y donde estaba también yo, pero que por alguna razón no había escuchado, ni sentido ni visto nada.

Cuando llegamos a casa, ya tarde nos quedamos discutiendo sobre por qué no me había movido del lugar. Y ahí empezaron las preguntas, que por qué no me escuchaste, que por qué no te corriste, que cómo podía ser que no me acordara de nada, que dejara de mentir, que bla bla bla. Yo le trataba de explicar que era como si alguien hubiese adelantado el tiempo y como si el momento desde que pegó el rayo, hasta que quedé atrapada en el árbol no hubiese existido para mí. Pero a pesar de esto no lo logró entender y me fui a dormir enojada.

Una semana después vino otra tormenta y ahí descubrí que le había agarrado fobia al viento fuerte.

Es el día de hoy que el hecho del árbol sigue siendo un misterio para mi y para mi familia, y no les puedo hacer entender que es como si se hubiese detenido el tiempo, o un ángel hubiese impedido que me moviera. Si me hubiese corrido 1 cm. más de donde me encontraba, no les estaría contando esta historia ahora. Jamás voy a entender lo que pasó,  pero yo creo que fue un pequeño milagro que sucedió entre todas las otras historias en el club de verano

Club de Verano: Introducción.

Me lavé la cara, me preparé un café batido, me senté frente a la computadora a revisar mi facebook y después de dar muchas vueltas durante todo el día, me decidí a escribir al menos parte de la historia de mi infancia que prometí que iba a contar en esta página. Y como dicen que lo prometido es deuda, aquí vamos entonces…

Tenía 5 o 6 años la primera vez que lo conocí. Me acuerdo que estaba junto con su mejor amigo, y ambos se empezaron a mofar de mi, porque era muy cachetona. Me compararon con Quico, el personaje de la famosa serie “El chavo del ocho”, y a partir de ese día juré odiarlo por el resto de mi vida.

Pero por alguna razón el destino quiso que fuéramos amigos inseparables. Nuestras madres eran muy amigas, y también así nos convertimos nosotros en mejores amigos. Las tardes con él eran inolvidablemente divertidas. Él fue quien me enseñó a ser tan valiente como los varones, a jugar a los carros de juguete y a los muñecos de acción.
Pero lo que más adoraba era pasar las tardes de verano en la colonia de vacaciones que teníamos. Como pertenecíamos al mismo grupo de amigos nos veíamos todos los días sin falta. Nuestra colonia de vacaciones eran dos chacras inmensas que habían sido abandonadas y que el padre de Eliquel (el nombre de mi mejor amigo) había adquirido para nuestra comunidad. El club tenía ya contaba con una enorme pileta y un campo para hacer asados, con sus mesas y bancos de cemento. Era un lugar hermoso, rodeado de árboles de todo tipo, en especial álamos (mi árbol favorito), y risas por todos lados. Era una niña muy feliz y los idílicos veranos parecían no tener fin.
Un chico de entre todos nuestros amigos comenzó a llamar mi atención. Se llamaba Mateo, y era el chico más hermoso que había visto en mis cortos 9 años de vida. Era el mejor amigo de Eliquel .Tenía el pelo castaño y los ojos color miel. Él era un año más chico que yo, pero eso nunca nos impidió jugar juntos, gastarnos bromas, entendernos. Así entonces, nosotros tres nos convertimos en “Los tres Mosqueteros” y junto con el resto de los chicos, salíamos en grupo a explorar las inescudriñadas tierras de nuestro club de verano.

Era un patio de juegos gigante. Habían unas maquinarias de campo abandonadas, que nosotros usábamos como nuestras casas “futuristas”; eran deformes algunas como huevos, amarillas y otras rojas, y allí, lejos de los adultos aguafiestas y de los niños pequeños delatores, generábamos nuestras épicas batallas de ciencia ficción.
Una época hermosa y muy buena.
Pero como todo lo bueno, un día esa época se terminó.

Miedo

Miedo, todo el tiempo tengo miedo.

Más que nada al amor, a enamorarme, a que se enamoren de mí y no corresponder, a volver a sentir, entregar todo, y sufrir como esa última vez que amé y me rompieron el alma, tantas vidas atrás.

Miedo de pensar que tengo derecho a la felicidad y equivocarme, y que mi destino sea el de la soledad.

Miedo de creer que esa que alguna vez fui, de corazón infantil y alma inmaculada, vuelva sobre mí y me haga perder todos los estribos de mi cordura.

Miedo de que el todo de mi sentimentalismo le gane a lo poco que queda de mi racionalidad, y entregarme por completo otra vez, a la derrota del desamor.

Miedo de figurarme en un futuro donde al fin me devuelvan el corazón entero y como nuevo,  miedo de figurarme en un futuro donde el amor de esa otra persona sea igual o más grande que el mío.

Miedo de querer abrirme otra vez como antes, y en el intento terminar reventada.

Siempre tengo miedo.

Pero por sobre todas las cosas, tengo miedo de amar

Te a vos

PASÓ PASÓ PASÓ! LUCIANO FINALMENTE ME HABLÓ!

oh dios oh dios oh dios! OH DIOS OHSIOS DIOSSOH! OH! ME HABLO! LUCIANO ME HABLO! no lo puedo creer, todavía estoy en shock, estupefacta, congelada, se me acalambró el cerebro.

¡Esto no es un simulacro, repito, no es un simulacro!

Y para colmo tuve que leer el mensaje como 3 veces antes de creer que realmente me había mandado un mensaje. Fue como un balde de agua fría, pero no como los que están haciendo todos ahora con la “ELA” o el “ALS Ice Bucket Challenge” con los cubitos de hielo, que bien podrían donar la plata, y darle el balde de agua POTABLE a los niños de África, o el norte de Argentina o las tribus de Brazil o donde sea!

Fue como un balde de agua fría después de sufrir una insolación.  El mensaje decía

Luciano 12:23 : “Eu, este tema te va a quedar genial con tu voz” [archivo de audio de tema de moda]

Después de reaccionar que en realidad no me lo estaba imaginando (incluso pensé en reenviarle el mensaje a mis amigas para ver si era verdad) le contesté

Kaya 12:41 (si, me quise hacer la difícil): “Ey que hacés nene? Si! A [nombre de artista famosa] la amo! Es genial que la hayan reconocido en los VMAs.

Hablamos varias frivolidades más, y después decidí seguir con mis cosas. Pero me había hablado!

Sí, bueno ya sé que no me pidió perdón por como me trató, ni me hizo una declaración , o me dijo que extrañaba nuestra amistad o lo que fuere, lo importante acá es que después de casi 3 meses de no cruzar ni una palabra con el ¡EL ME HABLO! O sea, ÉL, con lo orgulloso que es CUANDO EL MISMO ME HABÍA DICHO QUE “NO LE ANDABA ATRÁS A LAS PERSONAS”

AJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!! IN YOUR FACE LUCIANO! NO PUDISTE CON TU GENIO!
Después de tanto rezar, pedirle a los cielos, los ángeles, los dioses, quienes quieran que sean, tanto llorar por el y rogar para que se tragara su orgullo y me dijera aunque sea un hola FINALMENTE PASO!!!!! El me habló primero, a mi, a Kaya Crox, a la misma Kaya a la que dejaron 3 veces por otra, la misma Kaya que le cortaron por teléfono, la misma Kaya cuyo novio a distancia la dejó en la terminal de colectivos para irse a jugar al fútbol, y la que lloró todo el viaje hasta llegar a su ciudad y hasta su casa inclusive. La misma Kaya que tuvo que ver a su ex durmiendo en la misma cama con su compañera de elenco. La misma Kaya a la que engañaron 2 veces. Luciano me habló primero y con eso implícitamente aceptó dejar su orgullo de lado y admitir que la cagada conmigo se la mandó él.

Bueno, ya esta, la Kaya de 15 años ya se calmó. Creo que lo que quiso hacer, tal vez, por ahí quizá/s, fue romper el hielo, ya que la semana que viene empiezan los ensayos de la orquesta. Igualmente no soy estúpida, sé que esto no significa que la amistad va a ser la misma de antes y que todo va a remendarse.

Las cosas son estas: él sabe que yo estaba enamorada de él, tal vez hasta incluso sepa que lo sigo estando. Yo sé que un simple mensaje no significa un perdón, ni va a arreglar nada. Pero quiero dejar llevarme una vez más por las esperanzas y pensar que exista una mínima posibilidad de que yo significo algo para él, por más mínimo que sea.

 

De todas formas se que el ensayo va a ser igual de incómodo que si no me hubiese mandado nada.

 

Hasta tanto entonces, sé que hoy estoy un poco más feliz, ya que mis plegarias fueron respondidas al fin, y que hoy finalmente me voy a dormir con una sonrisa en mi cara.

 

Saluda atte.,

 

Kaya Crox (la imbécil que se emociona por un pedorro minúsculo mensaje de Whatsapp)

Sábado a la noche, otra vez

 Que alguien me explique por favor, ¿qué hago un sábado a la noche sentada frente a esta pantalla, escribiendo, en lugar de estar saliendo con cualquier otro chico?

 “Pffffffffffffffffffffffff, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, contáte otro Kaya“, dice mi otro yo dentro de mi cabeza. ¿Cuál otro chico? Y a parte,¡¿ por qué tendría que estar más preocupada en salir con alguien, en lugar de estar totalmente angustiada e histérica por haberme quedado libre en la facultad?! Bueno, en realidad estoy  haciendo una materia todavía, pero igual estoy angustiada, créanme, el tema es que a esta hora del día, siempre pero siempre empiezo a extrañar. Lo empiezo a extrañar a ÉL.

 

“Él” es Luciano, mi ex-mejor amigo, o ex-amigo, que es gay pero todavía no le dijo nunca jamás a nadie que además es un forro-egocéntrico-orgulloso-egoísta-soberbio-envidioso-frívolo-racista y demás cosas, que durante casi un año me hizo creer que era todo lo opuesto y yo me enamoré como la más idiota de todas y que después de triturarme el corazón como un papel en una trituradora, se convirtió en una de las personas que más aborrezco en el globo. “Mentira, todavía estas pelotudamente, y totalmente enamorada de él, te ponés nerviosisma cuando hablás de el y hasta soñás con el casi todos los días!” Bueno si SI! Lo admito! Todavía lo amo, no hay momento en que no piense en él de alguna forma u otra, pero ya no lo puedo ver de la misma forma, no después de que me enteré de la clase de persona que era. Porque, uno puede amar a alguien, con todas sus fuerzas, con todo su intelecto y otras cursilerías, pero  amar y estar enamorado, son dos cosas completamente distintas. Creo que estar enamorado implica el querer estar con esa persona objeto de todos nuestros afectos, pero amar a alguien pero a la vez aborrecerlo, como siento que me pasa a mi, es como si tuvieras una fuerza de atracción hacia algún objeto, y estés permanentemente unido a eso, aunque vos no lo quieras. Es como si mis pensamientos siempre terminen pegándose a él. Supongo que con el tiempo y de alguna forma mis sentimientos hacia él van a oxidarse por completo hasta que ya no quede nada, hasta que todo rastro de mi enamoramiento desaparezca por completo. Pero por ahora lamentablemente, mi cerebro se mueve en una órbita cuyo centro gravitacional es ÉL. Faltaría poner una foto de su cara recortada en el medio y listo, viviría en una calesita eterna que gira al rededor de Luciano y yo una nena de cinco años montada en el corcel de juguete con una sonrisa de oreja a oreja mirando su rostro estático en el centro. todo demasiado sádico (agréguenle la musiquita creepy típica de película de terror donde aparece el payaso asesino que viene y te abre como cerdo y te saca todas las tripas) No sé qué tenía que ver eso con todo esto.

 El punto es que me sigo martirizando, sigo pegada a la imagen falsa que Luciano construyó durante tanto tiempo y por eso ahora me cuesta creer que es la persona  que en realidad es.

 

Nos conocimos en el conservatorio donde él y yo cursábamos y nos conectamos en seguida. A partir de ahí fuimos culo y calzón y me sumé al grupo de amigos de él. “O de amigas querrás decir”. Bueno sí, de amigas, porque tenía más amigas mujeres que varones. De quedarnos hablando después de las clases, a empezar a ir a bares a juntarnos en las casas (siempre en grupo) y quedarnos a dormir, y salir, y conocer a su familia y el a la mía (en calidad de qué, nunca supe) y verlo más seguido y hablar con él más que con mis propias amigas. La cosa se empezó a poner rara cuando yo me di cuenta de que me entusiasmaba demasiado por verlo, que lo extrañaba demasiado como amigo, hasta darme cuenta de que me pasaban cosas con él, muy fuertes, pero no saber si a él le pasaría lo mismo. Llegamos a planificar un viaje a Europa, aunque demasiado utópico. Y hubieron 4 fines de semana que pasamos de viernes a domingo juntos. No exagero. Tres veces creí que iba a besarme en distintas ocasiones, pero no pasó nada. No pasó N A D A  DE  N A D A, ni un beso, ni un toqueteo, nada. ¿O si? Hubo una vez, en un colectivo, volviendo del recital de una amiga de él, que estábamos muy cerca el uno del otro y me agarró la mano de la nada y acarició durante todo el trayecto, pero no sé si cuenta, ¿o si? “Ay, Kaya, Kaya, haciéndote encima cuando te toca nada más que la mano, como pendeja de quince, en lugar de una chica grande de veintipico que se supone que sos” ¡¿Y qué tiene de malo sentir algo cuando alguien que me vuelve loca me acaricia la mano?! A parte, los amigos normales, o mis amigas, no me acarician la mano de esa forma, a menos que sean lesbianas y que yo sepa ninguna es lesbiana o al menos tiene sentimientos por mi,  quiero creer.

 Como sea, imaginen mi cabecita si por una simple acariciada de mano se vuelve loca (ay que mal que sonó eso), traten de ver cómo me ponía con todo lo demás.

Y por todo eso y más histeriqueadas de su parte (porque eran histeriqueadas, yo jamás me hice la cabeza sola, siempre él me hacía pensar las cosas para el otro lado, no el lado de la “amistad”), y hace tres meses un día no aguanté más, y le vomité todo en la cara. Y así fue como termino todo MUY MUY MUUUY mal. Peor que la amistad de Mauro Icardi Maxi López, con eso les digo todo.

Gracias a Dios él a principio de año se había cambiado de sede en el conservatorio por un tema familiar y entonces ya no lo veía, excepto si arreglábamos para vernos, así que no corría riesgo de cruzarmelo. 

Al principio me costó muchísimo aceptar, que lo que sea que habíamos tenido, ya no existía más, y con los días ya no miraba tanto el celular para ver si estaba en línea o no. “Stalker“. Shhh, calláte! Pude empezar a pensar en otras personas y ya casi ni me acordaba de él. Hasta – no sé cómo hice- pude contactarme con un ex para pasar el rato. E incluso ya ni las agobiaba a mis amigas, hablándoles de él. Venía arreglándomelas demasiado bien.

 

 

 

Hasta que hace dos semanas, que me enteré que vamos a estar en el mismo grupo orquestral, en un evento que se va a realizar en un par de meses, en el coro. 

“Viva!! Genial! A la mierda todo el trabajo mental para eliminar a Luciano del disco rígido del inconsciente!!”

Es así, la semana que viene empiezan los ensayos y me lo voy a tener que cruzar y lo voy a tener que mirar a la cara y no  hay forma de que me pueda hacer la idiota porque todo el mundo sabía que eramos muy MUY amigos y ahí siempre es todo un puterío y va a ser una situación muy incomoda y no puedo no ir porque estuve esperando este evento hace mucho y no puedo dejar mis cosas por un idiota que se mandó cualquiera conmigo y la verdad no sé cómo voy a reaccionar y cómo va a reaccionar él y “BASTA CALMATE KAYA CROX QUE SI NO TE VOY A DAR UN SOPLAMOCO“.

 

Y esa es mi historia, una patética chica de veintipico que ahora va a tener que cruzarse todas las semanas al chico que se cagó en ella y la ilusionó y le hizo pensar que por ahi/quizá/tal vez le podían llegar a pasar cosas con ella, pero resulta que había estado jugando todo el tiempo a los noviecitos.

 

Ya veré qué tanto desastre hago la semana que viene. Por lo pronto voy a seguir viendo mi serie en internet, “Misfits” que ya estoy por terminar mi primera temporada y la verdad que está muy buena,se las recomiendo 😉 porque es el plan más sexy que me surgió un sábado a la noche, a las *se fija la hora en el reloj pulsera* dos de la mañana de un sábado, porque tampoco pienso dormir porque mi vecina hizo una semi fiesta y ni les explico el ruido que están haciendo, pero me había avisado de antemano y hasta me había dicho si quería ir, pero como no tengo nadie con quien ir, porque todas mis amigas y primas están de novias, le dije que tenía una cena en otro lado. Aunque ahora hay una parejita en el pasillo ,que se le escucha al chico tratándose de chamuyar a la chica, y recién le dijo que él se filmaba haciendo ejercicio kick boxing “no porque fuera egocéntrico, si no para corregirse después las técnicas”.

Por favor…. (soy Doña Florinda la Chusma). Más patética yo, imposible.

 

Saluda atentamente,

 

Kaya Crox.

 

P.D.: Ya no escucho a la pareja hablar creo que ahora deben estar chapando/apretando/tranzando/toqueteandose, etc….

La verdad de la milanesa

Estimados lectores que en este momento se detuvieron a leer estas líneas que escribo;

A  todos ustedes saludo con un muy caluroso “hola” y agradezco su curiosidad y entusiasmo por saber de qué carajo va a tratar este blog . Me “seudonimeo” Kaya Crox, tengo veintipico de años y en este momento me siento soy la persona más fracasada del planeta.  No sé realmente si hay alguien leyendo esto o le estoy escribiendo a infinita y anónima internet, pero de todas formas siento que necesitaba contarle a alguien lo que pasó Los detalles de mi verdadero nombre e identidad no tienen relevancia  para lo que va a formar la historia o las historias en sí, pero como siempre hay que empezar de algún lado, comenzaremos entonces con lo siguiente:

 

La semana pasada me enteré que me libre en la facultad por segundo año consecutivo y las únicas personas que lo saben son mi mejor amiga, Dios y yo, porque a mi familia les estuve mintiendo durante todo este tiempo.

Estoy enamorada de un gay que todavía no salió del closet, que fue mi amigo, y ahora es, contradictoriamente, una de las personas que más odio en el globo terráqueo.

Vivo sola y estoy debiendo las expensas y alquiler MÁS la cuota de la facultad desde principio de año y la única forma de pagar todo eso es vivir a base de arroz integral porque en un mes tengo que mudarme y no sé de donde voy a sacar la plata para pagar todo antes de que se me venza el contrato.

Trabajo 9 horas encerrada con mi jefa y mis 4 compañeros en un trabajo que no tiene nada que ver con lo que estudio.

Y desde hace 5 fines de semana me la paso en mi casa sola con mis dos gatos porque mi última amiga soltera encontró a su “media naranja” y salvo yo, Kaya Crox de veintipico de años, mi hermana de 15, y mi tia abuela Nora (que es viuda) soy la única soltera desde hace 3 años de entre todos mis amigas, primos y demás familiares.

 

Así que ahí tienen mi historia, ni muy cómica, ni muy trágica, un punto en el medio que no tiene sabor a mucho, a menos que tengan en cuenta todos los hechos que se sucedieron hasta antes de llegar al día de hoy,hechos que voy a relatar en futuros posteos un poco (mucho) más largos que éste.

 

Ajústense bien los anteojos y disfruten la lectura.

Bienvenidos todos entonces, a mi patética vida.

 

Saluda Atte.,

 

Kaya Crox.